miércoles, 22 de abril de 2009
Confessions of a shopaholic
He cogido seis prendas porque era el máximo permitido. Y me he metido en el probador. He estado más de 20 minutos. Luego he hecho un par de llamadas y éramos tres, en tres probadores, varios minutos más.
Hacía mucho que no me gastaba tanto dinero por iniciativa propia en ropa. ¿Qué me está pasando? Antes me servía un trapo viejo. Ahora necesito un vestido gris, con flores, naranja, verde. O muero.
Cuando hemos salido, una de nosotras se ha puesto a reír. Somos como la de Shopaholic, ha dicho.
He recordado la película. Una de esas tantas conejitas de campus, que apareció un fin de semana en la cartelera y luego en los últimos videoclubs supervivientes a La Extinción. Una estudiante de periodismo que gasta demasiado en ropa y acaba teniendo éxito en una revista de economía ejemplificando sus artículos con metáforas relacionadas con la compra de moda. No la he visto, pero hey, he visto el trailer, enough.
Luego he pensado QUE CONSTE QUE A MI SÓLO ME PASA CON PULL & BEAR Y BERSHKA y he vuelto a adorar, allí en el fondo de la bolsa, el vestido nuevo y las camisetillas nuevas y todo ha sido un poquito mejor.
Yep, viva la droga (que no consumo). Viva el hedonismo (ocasional). Y nah, no hablo de dinero. Hasta hedonismo psicológico quizás, de lo inesperado, de lo placentero por propia naturaleza en un día de mierda.

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posted by Nerea at 22:46 | Permalink |


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